Historia
Notas de Historia

Coches Materfer para servicio local (I)

Un recorrido por lo mas destacado de la historia de los coches metálicos que surcaron la zona Metropolitana de Buenos Aires por más de cuatro décadas (Primera parte). Por Guillermo J. Mazzarelli

Publicada el 21-11-2008

Hacia mediados de la década del '50 en la Línea Roca circulaban en la sección local todo tipo de coches de madera, como los del servicio urbano y los descartados del servicio de larga distancia, en los que se incluyen los recordados “pinoteas” de la serie A 10 del FCS. Incluso hasta llegaron a circular ex eléctricos del Sarmiento como material remolcado. Estos coches, eran apodados como los “far west” gracias a su coloración marrón más clara que la de los otros coches, y seguramente, por su estado calamitoso de conservación.

Por el lado de la Línea San Martín, el panorama no era muy diferente, pues los viejos coches del BAP estaban al límite de su vida útil.

En resumen, el panorama era caótico. Toda la dotación obsoleta acumulaba décadas de uso y abuso, porque por ejemplo en el Roca, en el caso del material de larga distancia usado, una vez que retiraban los coches de los servicios originales para los que fueron concebidos, eran reemplazados en un primer estadio, con las unidades fabricadas en Holanda, debido a que este proceso comenzó años antes y luego se los sentenciaba a terminar sus días transportando gente en los trenes suburbanos. Con este diagnóstico era evidente que se necesitaba un cambio, una modernización, mientras se postergaran infinitamente los plazos para una futura electrificación de los ramales.

Entonces EFEA, la Empresa de Ferrocarriles del Estado Argentino, encarga a la fábrica Fiat Materfer el diseño y la construcción de un nuevo modelo de coche metálico para el servicio urbano. Sin embargo, existió un plan anterior sustentado en la idea de reconstruir todos los coches de madera respetando las directivas de ABGS. Aprovechando los chasis originales y cambiando la carrocería por una metálica, los boguies serían los mismos aunque se modernizarían los rodamientos de los ejes adaptándole rulemanes. A fin de cuentas se trabajó sobre una unidad experimental, numerada 7827, que permaneció por décadas tirada en los Talleres Escalada. Peculiarmente, su apariencia logró ser demasiado parecida a los coches de la serie IA-17 que si se fabricaron más tarde.

Fiat Concord a través de su división “Fabrica Material Ferroviario”, Materfer, encara la fabricación en serie, bajo licencia de la Fiat Italia del coche en cuestión. El mismo está ideado sobre la base se los estándares y especificaciones emanadas por EFEA, que tienen correlación con las normas ABGS, similares a las anteriormente aplicadas por Weskpoor.

Materfer, contaba con el asesoramiento técnico de su casa matriz, pero los diseños fueron ideados para las condiciones extremas se uso en los ferrocarriles nacionales. En las mismas, Fiat hacía hincapié en la robustez, como la resistencia a temperaturas variables o la elevada rigidez estructural. Diversas pruebas demostraron la resistencia del conjunto, soportando importantes grados de flexión y solicitación axial, capaz de formar trenes de 1000 t. desplazándose a velocidades del orden de los 130 km/h. [Continuacion]

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