Historia
Notas de Historia

GAIA: El progreso que no fue (I)

Tuvieron un origen polémico, no exento de sospechas de corrupción, constituyendo la incorporación más numerosa de un mismo modelo de locomotora diésel eléctrica de nuestros ferrocarriles.

Por Andrés J. Bilstein
Publicada el 26-11-2013

Cuando en 1956 tiene lugar la disolución de la Fábrica Argentina de Locomotoras (FADEL), interrumpiéndose con ello la construcción de máquinas de 2400 HP, ya estaban en el país los 80 motores FIAT que aquellas portarían. Por su parte, la flamante planta Grandes Motores Diesel de FIAT, en Córdoba, comenzaba a fabricar los primeros motores de producción nacional que completarían las casi 300 unidades que contemplaba aquel proyecto.

En medio de una acuciante necesidad de material tractivo, y a fin de dar uso a estos motores, hacia 1957 la Empresa de Ferrocarriles del Estado Argentino formaliza con el consorcio GAIA (iniciales de Grupo Aziende Italiane e Argentine) un contrato por el diseño y construcción de 280 locomotoras en dos versiones, una de 1300 HP de potencia (obtenidos por la sobrealimentación doble del motor) y otra de 1050 HP, de sobrealimentación simple.

Se trata de locomotoras multipropósito de segunda generación con una sola cabina de conducción. Los boguies son del tipo Trimont, de adherencia total y ecualización por medio de balancines, de tres ejes cada uno e igual número de motores de tracción suspendidos por la nariz.

El equipamiento eléctrico fue provisto por Marelli, Breda, Ansaldo y CGE de Italia y Siam Di Tella Ltda. De Argentina. El sistema de freno es del tipo aire comprimido/vacuo Westinghouse modelo 6 SLAV-1.

Las 150 unidades de 1300 HP fueron destinadas en su totalidad al F.C. Gral. Mitre, que logró la casi total diselización de sus servicios de línea. A estas ocomotoras (numerada 6201 a 6350) les cupo el privilegio de ser consideradas las primeras de fabricación seriada nacional, y de haber inaugurado la decoración en colores rojo, amarillo y carmín que se adoptó mas tarde para todas las locomotoras diesel de los Ferrocarriles Argentinos.

Las 130 locomotoras de 1050 HP, por su parte, fueron repartidas entre las cuatro líneas de trocha ancha, a saber:

El San Martin (que, según la numeración, no tenía unidades asignadas) recibe nuevas las locomotoras 5267 a 5290, que emplea en los trenes locales de pasajeros, carga local y maniobras. Por su parte transfiere al Mitre las unidades 5267-5271.

El Roca recibe entre 1967 y 1968 veinte locomotoras (numeradas 5001 a 5020) que destina a la sección local. En 1971, además, recibe del Mitre las número 5251 a 5258 más las 5265 y 5266. En 1975 devuelve las 5253, 5254 y 5258, pero recibe a cambio las 5203 y 5204. Además, para la misma fecha recibe del San Martin las número 5267 a 5271. Con ellas amplía la operación a los ramales al sur de La Plata, carga local y maniobras, tarea en la que permanecerían hasta el fin de sus días.

El Sarmiento, por su parte, recibe las unidades 5571-5590 en 1968 y las emplea sin éxito en los servicios a Mercedes, Lobos, Mármol y Bragado. En 1971 finalmente transfiere la totalidad al Roca.

El Mitre recibe 66 unidades (5201 a 5266) siendo empleadas principalmente en los servicios de pasajeros entre Retiro y San Pedro como así también en la carga local y la maniobra. En 1970, como dijimos, transfiere al Roca las locomotoras número 5251-5258, 5265, 5266. En 1975 le son devueltas las número 5253, 5254 y 5258, que son reemplazadas por las 5203 y 5204. Para la misma época recibe del San Martin las número 5267-5271.

Con el correr de los años comenzaron a acusar serios problemas, especialmente en su planta motriz, auténtico talón de Aquiles que les depararía una vida de tropiezos. Por ello, hacia 1979 se encarga a FIAT la remotorización de cuatro unidades que reciben el modelo A-230/8, un desarrollo de GMD sobre el FDL de General Electric. A mediados de la década del 80 el mismo motor le es aplicado a otras ocho unidades. Estas pasan a ser atendidas por el taller Córdoba del Belgrano, cuyo personal estaba familiarizado con los motores FIAT. Recibieron además diversas mejoras tecnológicas en su sistema eléctrico de control, modernizado ahora con la utilización de la electrónica. El resultado, sin embargo, distó de ser el esperado y en 1987 catorce de ellas son sometidas a una nueva remotorización en Talleres Pérez. Esta vez reciben los motores Alco 251B retirados de las locomotoras Alco RSD-16 que estaban siendo reconstruidas por Materfer, convenientemente reacondicionados y desrateados para adecuar su potencia a la requerida. [Seguir leyendo...] 

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