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La red ferroviaria argentina: historia y desafíos

¿Que desafíos encuentra nuestra red ferroviaria de cara al futuro?

Publicada el 28-09-2016

La red ferroviaria argentina, con sus 47.059 kilómetros de extensión, constituyó la más grande de Latinoamérica. Se calcula igualmente que es fue la octava en extensión a nivel mundial. Esto es algo de esperar debido a la enorme extensión del país y a la necesidad planteada desde siempre de mantenerlo interconectado en todas sus regiones, por más remotas que estuviesen de los grandes centros poblados. En su punto máximo alcanzó más del doble de la extensión que actualmente tiene. Con el correr del tiempo, la misma se vio reducida por el auge del transporte automotor. Con una historia que se remonta a mediados del siglo XIX, no es exagerado afirmar que la historia de los ferrocarriles argentinos es la historia misma de un país en constante movimiento modernizador.

El inicio del recorrido

Es hacia la década de los cincuenta del siglo XIX en la que se echan los cimientos de lo que sería la red ferroviaria del país. Con la inversión de industrias inglesas y nacionales se inauguró hacia 1857 la primera línea ferroviaria nacional, con un ramal de casi 10 kilómetros que dio inicio al Ferrocarril Oeste de Buenos Aires, antecesor del Ferrocarril Domingo Faustino Sarmiento. En la siguiente década, producto de una importante inversión de sectores públicos y privados, las líneas se extienden al interior de la República, fomentando así el desarrollo de la industria y de los sectores relacionados con la cría de ganado ovino, al facilitarse la movilización de los productos hasta la importante terminal portuaria de Buenos Aires. A lo largo del siglo, y en sintonía con la tendencia mundial marcada por la Revolución Industrial, las redes de ferrocarriles fueron creciendo hasta llegar a conectar las zonas más alejadas de la extensa geografía nacional.

Con la nacionalización de los años cuarenta del siglo XX la administración del sistema pasa a la estatal Ferrocarriles Argentinos. Durante cierto período de tiempo ostenta un rol dominante dentro del mercado nacional de transporte de pasajeros y cargas. Pero mientras más avanzaba el siglo, políticas de reducción de diferentes gobiernos fueron mermando la extensión de las vías y la cantidad de trabajadores e instalaciones. Esto se debió en gran parte a que el uso de automóviles se fue generalizando, tanto en lo que respecta a vehículos particulares como en el transporte público.

En la actualidad

Hoy en día vivimos en una sociedad acostumbrada al fácil acceso a la transportación y a la rapidez de los vehículos particulares y de transporte público. Prueba de esto es la enorme oferta de vehículos que está a la disposición de gran cantidad de usuarios, a unos pocos clicks de distancia, en sitios web como AutoFoco. Luego de un par de décadas de la privatización y de procesos que resultaron en la merma de su antiguo alcance, la red ferroviaria argentina se enfrenta a un siglo XXI lleno de desafíos, en los que está obligada a demostrar su competitividad en relación a otras formas de transporte. En un tiempo de creciente preocupación colectiva por el medio ambiente, de preocupación por el uso excesivo de combustibles fósiles en el sector automotor, quizás es momento de mirar hacia las glorias del pasado industrial como una forma adecuada de movilización, tanto de personas, como de mercancías y productos.

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