Por iniciativa de un grupo de ferromodelistas locales, y con el auspicio de Portal de Trenes y MJL Hobbies, el pasado domingo fue finalmente lanzado públicamente el foro Todo Ferromodelismo que propone, como indica su nombre, un espacio de intercambio para quienes disfrutamos del atrapante universo de los trenes en escala. Estructurado sobre seis temas generales, y con un diseño sencillo e intuitivo, resulta un canal de comunicación ágil y práctico donde compartir planos, fotografías, información general y todo tipo de recursos de utilidad para quienes dia a dia disfrutan de este maravilloso -y completísimo- hobby. [http://foro.todoferromodelismo.com]
Con cientos de artículos en stock permanente, posiblemente Woodland Scenics sea la marca más importante a nivel mundial de accesorios para escenografía en maquetas. Desde simples bolsas de pasto artificial hasta moldes de caucho para crear rocas con yeso, pasando por árboles y vegetación de todo tipo, Woodland ha desarrollado innumerables productos para simplificarnos la tarea de decorar nuestro tendido. Nuestro amigo y lector Pablo Retamar comparte con nosotros el enlace desde donde podrán descargar a su computadora el catálogo completo de productos Woodland Scenics [descargar].
Para encontrar el origen de esta hoy popular escala debemos remontarnos a mediados de 1960 cuando la firma británica Lone Star presentó algunos modelos en escala 1:152 (exactamente la mitad de tamaño que la escala 00, 1:76) que operaba en vías de 9 mm de trocha y bautizó “escala OOO”. La primera en recoger el guante fue Arnold, de Alemania Occidental, que en 1963 presentó una amplia línea de modelos en escala 1:160 para operar en las mismas vías de aquella. Poco tiempo después Trix presentó su línea “minitrix” dedicada a esta misma escala y lo mismo hizo el año siguiente Kato en Japón.
Pese a su creciente popularidad en Europa, la nueva escala no fue introducida en Estados Unidos sino hasta mediados de 1965 cuando, además, fue rebautizada como “escala N” (por “nine”, nueve en el idioma sajón, referido a la distancia entre rieles) a expensas de las publicaciones Railway Modeller y Model Railroader.
El potencial de la nueva escala no tardó en evidenciarse. Abrían una puerta al ferromodelismo a quienes no contaban con espacio para una maqueta de las escalas por entonces populares. Y quienes tenían un espacio medio (un cuarto de huéspedes o garaje amplio, por ejemplo) podían construir la maqueta de sus sueños y correr trenes largos a través de un escenario proptotípico. Con estos antecedentes no era extraño suponer que la escala N desplazaría definitivamente al H0 de las maquetas del mundo pocos años más tarde, algo que sin embargo no ocurrió (excepto en Japón donde el crecimiento fue, desde entonces, exponencial). Recién entre 1983 y 1988 la popularidad de la escala N se incrementó en un 30%, especialmente entre quienes la adoptaron como “escala secundaria” a su ya existente colección de trenes en H0.
No es difícil imaginar los motivos para este crecimiento. La tecnología de entonces no era la de hoy, y para evitar descarrilamientos los trenes corrían por vías de código 80 (enormes para esta diminuta escala!) lo que resultaba antipático a los más perfeccionistas. Asimismo, el funcionamiento de las locomotoras era bastante irregular, incluso entre diversos modelos de la misma marca. Esto, claro, ha cambiado radicalmente en los últimos años. Hoy por hoy, los modelos en escala N de marca reconocida tienen un andar similar (sino mejor, muchas veces) que sus pares en H0. ¿El futuro? Nadie puede saberlo. Pero aunque es improbable que desplace a las escalas más grandes como en algún momento se aventuró, es indudable que en este medio siglo de vida se ha ganado un lugar de privilegio en el corazón de los ferromodelistas.
Portland Central es el nombre de la maqueta escala H0 (1:87) que vemos en el dibujo de abajo y aparece en la edición de Agosto de 1994 de la revista Model Railroader constituyendo un interesante ejemplo de maqueta pequeña (1,20 m x 2,40 m) pero funcional. Construida por miembros de la Beaverton Model Railroad Club en el marco de la exposición “National Train Show” de 1984, recrea un área de ficción en las afueras de Portland. El diseño incorpora algunas de las características más representativas de esa ciudad como puentes, vías navegables, industrias de madera y una abundante vegetación. El diseño “doble circular” (o de ocho superpuesto) permite un recorrido bastante extenso, y cuatro industrias con vías propias proponen un interesante espacio para las maniobras. El método de construcción de la superestructura resulta relativamente sencillo, pues se desarrolla en un único nivel con la única salvedad de una sección “rebajada” para representar la profundidad del río. El trazado está hecho con tramos Atlas convencionales combinados con tramos de vía flexible cuyos códigos y cantidad se describen a continuación.
Desvíos Izquierdos (#281) x 2; desvíos derechos (#282) x 6; Curvas 18” (#152) x 13; curvas 22” (#153) x 19; Curvas compensadoras 18” ½ sección (#834) x 5; Curvas compensadoras 18” 1/3 sección (#835) x 3; Vías flexibles 36” x 4; Cruce 30 grados (#173) x 1.
En la tarde de hoy, a los 42 años de edad y debido a una lesión cerebral sufrida al caer del techo de su casa en Utah, falleció el actor estadounidense Gary Coleman, quien por más de 8 años personificó al simpático Arnold Jackson de la serie que en nuestro país conocimos como “Blanco y negro” allá por los años ’80. ¿Pero qué tiene que ver el desafortunado Coleman con este blog, dedicado al ferromodelismo? Ocurre que luego de aquella exitosa experiencia, su vida cayó en desgracia. Su peculiar estatura (apenas 1,42 metros debido a un poco usual problema con sus riñones que lo obligó además a someterse a dos trasplantes de riñón antes de los 14 años) y la imposibilidad de despegar de aquel papel que lo lanzó a la fama le impidieron insertarse en el mercado televisivo norteamericano, y apenas si pudo trabajar en algunas películas y series de poco éxito. En estas circunstancias –y a diferencia de quienes representaron a sus hermanos en la serie, que pronto tuvieron problemas de drogas- el joven Gary se refugió en el ferromodelismo, hobby del que fue un gran defensor público y que, según expresó oportunamente, lo salvó de caer en la ruina. Y esta es más que una expresión simbólica, pues en épocas donde el mercado televisivo le dio la espalda, fue recibido por la reconocida casa Caboose Hobbies de Denver (colorado) donde se desempeñó como empleado por largo tiempo. Claro que Gary no fue el único famoso que dedicó su tiempo libre al ferromodelismo. El afamado cantante Rod Stewart cuenta con una maqueta de importantes dimensiones que la revista Model Railroader nos mostró en la edición de diciembre de 2007. Y nosotros, claro, tenemos nuestra versión local, ya que el Claudio Gabis (uno de los padres del rock nacional) tiene en su casa de Madrid (donde reside actualmente) una importante colección de trenes que exhibe casi con el mismo orgullo que la guitarra con la que puso los pilares del blues en español.




