Primera ramaleada del 2010 (parte I)
Una antigua tradición española asegura que comer 12 uvas a las cero horas del primero de enero augura buena fortuna para el año que comienza. Para los ferroaficionados las costumbres son disímiles, pero la “primera ramaleada” es, sin dudas, una de las que más se repite. El “team viajero” que me tiene como integrante habitual no esquivó la costumbre, y el amanecer del pasado 3 de enero nos encontró con rumbo al centro-oeste bonaerense para continuar relevando los ramales que habíamos visitado parcialmente en nuestra misión anterior.
Dado que íbamos por ruta 5 –y munidos de un horario de TBA- Luján y Mercedes fueron visita obligada. En ambos casos debimos esperar el tren que llegaba desde Moreno, y ninguno de los dos deparaba particularidad alguna. El primero era encabezado por la GM GR-12W #6609 de NCA, que mostraba un buen andar pese al estado general algo descuidado. En el segundo, una “Andaluza” tiraba de un puñado de coches Materfer en sintonía cromática y regalaba a la cámara unas bocanadas de humo negro dignas de las mejores Alco.
De Mercedes nos dirigimos directo a M.J. García, la siguiente estación por esa misma vía. El edificio se encuentra habitado y en regular estado, y en el extremo Oeste se ubica una cabina de señales desafectada cuyo nombre (García Oeste) sugería la existencia de otra similar que, sin embargo, no hallamos. Lo cierto es que la caminata desde la estación hasta la cabina nos mostró una triste realidad que sería constante durante el resto de la jornada: los mosquitos preparaban ese día un festín, y nosotros nos constituíamos en su plato principal. No hubo repelente ni manotazos que alcancen para ahuyentarlos, y de cada mata de pasto que nuestros pies removían salía una veintena de ellos dispuestos a transfundirnos. Tanto así, que el almuerzo de rigor se hizo casi “a puertas cerradas” dentro de la Berlingo en medio de un clima caluroso y húmedo que terminó por afectar nuestro capacidad de orientación. Así, buscando entre caminos polvorientos el punto que el mapa indicaba como San Jacinto nos encontramos de pronto con la primera estación que visitaríamos de la línea principal del San Martin (Franklin), dejando aquella relegada para una próxima visita a la zona. El edificio de Franklin se encuentra en mejor estado que el descripto anteriormente, y el andén secundario cuenta con un pequeño refugio construido en madera y chapa. El extremo del andén contaba con la cabina de señales usual en el BAP, que ya desafectada había sido tomada por asalto por pequeñuelos que parecían hacer caso omiso a la nube de mosquitos que corría junto con ellos.
Abajo las fotos correspondientes. Recuerden que posando el mouse sobre cada una, se despliega una breve descripción.











