Una tragedia, muchos responsables

2012 febrero 23
Por Andrés J. Bilstein en Novedades del riel

Foto: Gustavo GarelloSi se puede evitar, no es un accidente. Nada parecía presagiar ayer que pocas horas después del amanecer tendría lugar una de las peores tragedias ferroviarias de nuestro país con un saldo de al menos 50 muertos y más de 600 heridos. Sería irresponsable hablar aquí de “posibles causas” o “aparentes motivos”; la justicia será la encargada de determinarlos y dar una respuesta contundente. Sí, en cambio, podemos hablar de la responsabilidad colectiva que involucra a la empresa concesionaria, pero también al Estado que parece olvidar su función de control. Involucra a los sectores sindicales -cuyos dirigentes hicieron escandalosos negocios al amparo de las privatizaciones, conformando empresas tercerizadas que se beneficiaron del proceso- pero también a la sociedad en su conjunto, que desde hace 50 años observa silenciosa como es desmantelado nuestro sistema ferroviario.
La quita de concesión a la empresa TBA, exigida por diferentes voces, será una medida oportuna pero insuficiente si no es acompañada por una política ferroviaria que procure, de una vez por todas, la recuperación de un sistema que ha sido víctima de la corrupción y el abandono. Sólo entonces podremos hablar de accidente cuando un infortunio –imprevisible, producto de una contingencia- tenga lugar.

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  1. 2012 febrero 26

    Te felicito por lo expresado en esta entrada acerca de la TRAGEDIA de la Estación Once.
    ¡Muy buena iniciativa la nueva edición de T&E en versión digital!
    Saludos.

  2. 2012 febrero 26

    Quiero decir que ante infortunio que sucedio en nuestros ferrocarriles coincido plenamente con lo escrito por el autor,porque ya desde hace un buen tiempo que se ve la falta de responsabilidad con los hechos tragicos que anteriormente sucedieron con esta misma empresa. Es un costo muy alto de vidas y ademas deja mal parada a toda la red ferroviaria, justamente no es esto lo que procuramos para el ferrocarril sino todo lo contrario.A mi juicio no va a alcanzar con la resolucion de la justicia para enderezar el rumbo del ferrocarril sino el cambio de dirigentes comprometidos verdaderamente con el mismo.

    Sin otro particular saludo a ud. atte.

  3. 2012 marzo 2

    Accidente Ferroviario en Once
    Algunas ideas constructivas.

    Ante todo quiero señalar que no emito juicio alguno respecto de diferentes responsabilidades, fallas humanas, deficiencias de mantenimiento, etc.

    Estas ideas apuntan a otros conceptos.

    Sería necesario:

    1. detener los trenes a considerable distancia de los paragolpes, 50 o mas metros. Esto
    permite disponer de una reserva ante posibles fallas.

    2. velocidades de ingreso a plataformas, no conocemos los protocolos de funcionamiento,
    pero sin duda los valores deberían ser lo suficientemente bajos, del orden de 10 km/h o
    menos, prácticamente a paso de hombre, ya que la energía cinética que almacena el tren
    depende fuertemente de la velocidad.

    Algunos valores:

    Un tren con 1200 personas, significa: 1200×65 = 78000 Kg
    Peso de los vagones, estimados en 15000 Kg
    Para 8 vagones, 15000×8 = 120000 Kg

    Peso total aproximado = 200000 Kg

    Para una velocidad de 20 Km/h,
    se tiene una energía cinética: E = .5*m*V^2 = 300000 Kgm

    En el caso de falla de frenos, si esta energía se gastara en un paragolpe de 6 m de largo, la fuerza media aplicada sería del orden de 50 toneladas. El valor instantáneo inicial será aun mayor, del orden del doble.

    Mas allá de la capacidad resistente del paragolpe, las 100 toneladas del choque, significan un enorme impacto para los pasajeros, con pocas posibilidades de sobrevivir al mismo.

    Miguel Nevot
    02-03-2012
    nevot@nhnet.com.ar

  4. 2012 marzo 8

    Primeramente expresar mis condolencias ante la tragedia acontecida. Cuando la desgracia se cierne sobre un medio de transporte colectivo se genera en nosotros una inquietud y un desasosiego propios de la falta de control sobre los factores que causan los accidentes, factores que siguen estando presentes después del accidente, y que pretenden ser olvidados y permanecer latentes hasta que un nuevo suceso vuelva a ponerlos de relieve. Sin duda nos ha llegado a todos al corazón la protesta del pueblo argentino ante la situación del sector ferroviario en el país, y desde aquí me uno a vosotros pidiendo que se ejecuten todas las medidas que eleven la seguridad ferroviaria a los estándares de calidad que merece, para que no tengamos que volver a lamentar un suceso de estas características.

    Asisto atónita al comentario de Miguel sobre las medidas de mejora, ya que me surgen algunas dudas.

    ¿No establece la normativa argentina ningún tipo de limitación con respecto a distancias y velocidades de seguridad relativas a la entrada en estaciones? Y, del mismo modo, ¿depende el cumplimiento de las mismas del criterio del conductor o maquinista? ¿No hay ninguna regulación al margen de lo que cada cual pueda considerar como marcha humana, o marcha a la vista?

    Dejar la seguridad en manos del azar, más aún cuando no hay control sobre los riesgos de origen humano (es decir, cuando existe un margen de error humano tan amplio porque no hay un control eficaz de los factores que influyen sobre el comportamiento humano) es, cuanto menos, arriesgado. La formación a los conductores o maquinistas habría de tener muy presente no sólo la normativa y los procedimientos, sino también una completa instrucción acerca de cómo se perciben los riesgos de las tareas (especialmente en operaciones críticas de seguridad), no sólo por parte del operador final, sino a nivel organizacional y de las autoridades competentes, que no deben ignorar su responsabilidad en esta cuestión.

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