Un lagarto suelto en Caballito

Por tratarse de animales de sangre fría, los lagartos son naturalmente proclives a moverse en ambientes cálidos y preferentemente de cara al sol. Sin embargo, pese al espeso manto de nubes que el pasado sábado cubrió a la ciudad de Buenos Aires, un lagarto de especie muy particular salió de su escondite en horas de la tarde para merodear escurridizo por el barrio de Caballito. Construido por la empresa Scipioni de Olavarría a partir del bastidor y componentes electromecánicos de un coche La Brugeoise de la Línea A, constituyó –junto a otros siete vehículos similares- la flota inicial del servicio “premetro” inaugurada el 27 de agosto de 1987 entre la estación Intendente Saguier (terminal de la línea E de subterráneos) y el barrio de Villa Lugano. Con la entrada en servicio de los nuevos coches construidos por Materfer en 1989, los “lagartos” (apodo que recibieron por su particular decoración) fueron retirados de servicio, desarmados y sus carrocerías vendidas para ser destinadas a los más variados usos, desde gomerías hasta kioscos. Tal es el caso del coche número 2, que sirvió como bar-café en el patio del hospital Rivadavia hasta fines de los años ’90 y fue rescatada en 2004 por la Asociación Amigos del Tranvía para someterlo a una completa y laboriosa restauración que culminó el domingo 16 de julio de 2006 con la ceremonia inaugural en el marco de una gran celebración con motivo del 30º aniversario de la institución tranviófila.
Por sus generosas dimensiones su participación en el servicio del Tramway Histórico es poco frecuente, limitada en general a ocasiones especiales (celebración de aniversarios, noche de los museos, festivales de la tracción, etc.) aunque, como cualquier reptil, suele aparecer de forma imprevista por las calles de Caballito para asombro de los automovilistas incautos (foto de Wilson Tatsuya Kamima).

Coche PM2 de la AAT