Algo no funciona sobre rieles…

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El actual momento por el que está transitando la Argentina en materia ferroviaria, es algo extraño. Por un lado, el Gobierno Nacional no tiene ningún interés en reactivar servicios ferroviarios de larga distancia y regionales, ni tampoco los que hasta hace unos meses eran prestados por la Unidad Ejecutora del Programa Ferroviario Provincial (UEPFP), más conocida por su nombre comercial Ferrobaires. De hecho, así lo han maniestado oportunamente cuando se les ha consultado sobre el tema.

Hoy por hoy, desde la Casa Rosada se está impulsando fuertemente “la conectividad aérea” a través de las compañías de bajo costo -las llamadas low cost- pero en un país tan grande como la Argentina y donde existen marcados niveles económicos y sociales, esta medida no sería la solución más acertada para toda la gente, pues no todos pueden afrontar el valor de pasajes aéreos por más promocionados y económicos que sean.

Sí en cambio, el Gobierno pone énfasis en la recuperación de puntuales y determinados sectores de las redes correspondientes a las trochas ancha y angosta para los servicios de cargas, actualmente bajo la órbita de la estatal Belgrano Cargas y Logística, ahora más conocida y difundida por su nombre de fantasía Trenes Argentinos Cargas, aunque muy poco está haciendo en la trocha media de la Línea Urquiza.

También se están llevando adelante proyectos millonarios como por ejemplo los viaductos elevados en las Líneas San Martín (sector Retiro-La Paternal), Línea Mitre, corredor Retiro-Tigre, entre las calles Dorrego en Palermo y Congreso en Belgrano, así como también ya se ha construido la estación momentánea Sáenz, como primer paso en lo que será el viaducto elevado de la Línea Belgrano Sur, que le permitirá llegar hasta Constitución.

Otros proyectos como el discutido soterramiento  de la Línea Sarmiento está en marcha, mientras que también se está tratando de iniciar la construcción del RER (Red de Expresos Regionales), que vinculará los sectores urbanos de pasajeros de las zonas Sur y Norte.

Haciendo un rápido análisis, gran parte de estos proyectos están destinandos a Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, pero existe un pequeño detalle; la Argentina se extiende mucho más allá de esos límites, fuera de los cuales, pareciera no haber ningún interés en obras ferroviarias de gran envergadura.

Es una verdadera pena no aprovechar de manera más sensata e inteligente el potencial y los beneficios que brinda el transporte ferroviario. En el rubro cargas, es increíble que el ferrocarril solo transporte un pequeño porcentaje con respecto al transporte automotor, cuando en muchas naciones es el modo ferroviario el que lleva el mayor porcentaje de las cargas.

En cuanto a los trenes de pasajeros de larga distancia, en el mundo entero es deficitario, pero en los países desarrollados se tiene en cuenta el “beneficio público”, es decir, si en la balanza el beneficio que presta a la sociedad el tren de pasajeros es mayor al déficit de caja, pues entonces apuestan al ferrocarril.

Tomemos como ejemplo Francia, país líder en materia ferroviaria, donde el tren de pasajeros es Estatal y deficitario. ¿Cómo se explica entonces que los franceses hayan invertido en el desarrollo de trenes de Alta Velocidad? Serán tontos, o seremos muy inteligentes nosotros los argentinos que hemos destruido durante años el transporte por riel, sobre todo el de pasajeros.

Creo que llegó el momento de replantearnos seriamente lo que estamos haciendo con nuestro ferrocarril, que aparentemente para algunos políticos, solo sirve para utilizar sus valiosos terrenos en otros emprendimientos que nada tienen que ver con su objetivo principal, que es el transporte de personas y mercaderías.

Periodista especializado en el modo de transporte guiado e historiador ferroviario, se desempeño en varias publicaciones dedicadas a esa temática. En la actualidad, es Jefe de Redacción de la revista REDES de INTEGRACIÓN y productor del espacio informativo en Youtube Trenes por Siempre.

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