Los coches Materfer para servicio local (I)

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La creación de la Empresa de Ferrocarriles del Estado Argentino (EFEA) en 1956 tuvo por objetivo unificar criterios en la administración y explotación comercial de las diferentes líneas que formaban nuestra red ferroviaria, buscando reducir el creciente déficit a través de la modernización del material rodante y la incorporación de nueva tecnología. Con tal propósito encargó a la fábrica Fiat Materfer el diseño y construcción de un nuevo modelo de coche metálico para el servicio urbano que permitiera reemplazar los vehículos más antiguos en servicio cuyo mantenimiento y explotación resultaba cada día más oneroso.

Cabe recordar aquí que existió un plan anterior sustentado en la idea de reconstruir todos los coches de madera respetando las directivas de ABGS, aprovechando los chasis originales y cambiando la carrocería por una metálica, además de modernizar el tren rodante con la incorporación de cojinetes de rodamientos. Si bien se trabajó sobre una unidad experimental (numerada 7827), el proyecto no prosperó y la misma  permaneció por décadas arrumbada en los Talleres de Remedios de Escalada, donde fue desguazada hacia 2015.

Finalmente Fiat Concord inició la fabricación en serie del vehículo en cuestión, sobre la base se los estándares y especificaciones emanadas por EFEA, que guardaban correlación con las normas ABGS que habían sido ya aplicadas anteriormente por la firma Werskpoor, proveedora de un importante lote de vehículos algunos años antes. Materfer contaba con el asesoramiento técnico de su casa matriz, pero los diseños fueron ideados para las condiciones extremas se uso en los ferrocarriles nacionales. En las mismas, Fiat hacía hincapié en la robustez, como la resistencia a temperaturas variables o la elevada rigidez estructural. Diversas pruebas demostraron la resistencia del conjunto, soportando importantes grados de flexión y solicitación axial, capaz de formar trenes de 1000 t. desplazándose a velocidades del orden de los 130 km/h.

Las primeras 21 unidades fueron fabricadas en 1963 en la planta de “Fiat Italia SPA” (sita en la ciudad de Torino), construyéndose igual cantidad en nuestro país en la Fábrica de Material Ferroviario (Materfer). Estos primeros cuarenta y dos coches son denominados por el fabricante como unidades de primera clase para el servicio local, tipo 2056 A y remitidos a la Línea Roca que los inscribe bajo la serie IA-17 y los numera del P.3001 a P. 3042. Con ellos se incia el reemplazo progresivo de los coches mas antiguos en servicio en esa línea.

El diseño interior esta basado en tres compartimentos divididos por medio de dos vestíbulos centrales separados, junto con otros dos correspondientes a la mitad de tamaño del anterior ubicados en ambos extremos de la unidad, cuyas particiones están delimitadas por puertas corredizas. Esta disposición le confería una capacidad de 96 pasajeros sentados, donde el salón central era para fumadores. Esta serie incluía el revestimiento en fórmica clara, con dos bandas de asientos dobles fijos y rebatibles según el sentido de marcha, tapizados con plástico símil cuero de color verde lavable, junto a un pasamanos cromado ubicado en la cabecera de mismo.

La iluminación era incandescente, por medio de lámparas de 24 Volts montadas en dos hileras de plafones a ambos lados del cielorraso, conformado con chapa pintada. La ventilación estaba asegurada por once extractores del tipo “monzón”, ubicados en el techo que expulsaban el aire al ingresar por los orificios cercanos a las luminarias. Con el objetivo de forzar también el aire en los salones, existían diez ventiladores de dos palas cada uno, distribuidos a razón de tres en los compartimentos laterales y cuatro en el central accionados por llaves colocadas en ambos costados. Por ser planeados para trenes locales no poseen equipos de calefacción. Para agregar, además había portaequipajes y persianas de aluminio en las ventanas.

Los boguies eran idénticos estructuralmente a los empleados en los otros productos de la misma marca y poseen dos ejes con cojinetes a rodillos, otro gran cambio comparado a los coches de madera, cuyos ejes poseen cojinetes a fricción con cajas de engrase. La suspensión consta de un sistema de doble amortiguación compuesta de dos etapas: la primera mediante resortes helicoidales y la segunda por ballestas.  [Seguir leyendo]

Fuentes consultadas

  • Mazzarelli, Guillermo. Coches Materfer para servicio local en revista Palo Staff Nros. 55, 56 y 57.