Los eléctricos ingleses del Central Argentino (segunda parte)

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Dos eléctricos carrozados en metal retratados por Miguel A. Pignataro en Retiro en marzo de 1966.

En 1931 arribaron los últimos coches carrozados en madera y también los primeros carrozados en metal, identificados como “Tipo C” y fabricados en cantidad de 180 por las firmas Metropolitan Carriage & Wagon Co., Birmingham Railway Carriage & Wagon Co. y Cammel Laird (Bastidores y carrocerías) y Metropolitan Vickers y British Tompson (equipamiento eléctrico).

De diseño similar a los tipo “B”, contaban con tres salones y dos vestibulos de acceso, dividiéndose también coches motrices y acoplados. La única cabina de conducción se ubicaba sobre el lado izquierdo. En todos los casos (tipos “A”, “B” y “C”) contaban asientos tapizados y rebatibles para la primera clase, y fijos (“espalda contra espalda”) de varillas de madera lustrada para la segunda clase.

Con los años talleres Victoria procedió a eliminar uno de los bogies motrices de los coches que contaban con dos, para equipar con ellos a 28 coches tipo “B” que para tal fin se encargaron sin motorización. Del mismo modo se procedió con la segunda cabina de los coches tipo “A”, equipándose con ellos algunos coches del tipo “B” (A.P. 54 a A.P.63) y tipo “C” (M.P.1 a 20 y M.P. 90 a 109).

Los 180 coches carrozados en metal se fueron incorporando al servicio a partir del 1 de diciembre de 1931, especialmente en las líneas a Villa Ballester y Tigre «R» (luego Delta) ya que en la línea a Tigre «C» eran utilizados casi con exclusividad los vehículos carrozados en madera, más antiguos pero con terminaciones más refinadas.

Un acoplado de primera clase con baño (nótese la primera ventanilla con vidrio opaco). Fotografía del fabricante.

La puesta en servicio de los flamantes coches eléctricos de origen japonés a principios de la década de 1960 aceleró el retiro de los coches carrozados en madera, que pasaron a servir como vehículos remolcados para servicio local en el San Martin o uso departamental en varias líneas. Uno de ellos, equipado con comandos de locomotora GAIA, inauguró el sistema push-pull en el F.C.Gral. Roca el 22 de septiembre de 1971. Otro, identificado como S.I.E.8 fue afectado al servicio interno de maniobras en los talleres Victoria.  Los coches metálicos, por su parte, siguieron corriendo hasta entrada la década de 1990. Para entonces habían atravesado diversas variantes decorativas y reformas de diversa magnitud.

Una formación de electricos tipo C entrando a la estación Belgrano R en los 60. Foto de John Kirchner.

Los coches llegaron a nuestro país luciendo en su carrocería en color marrón con el techo ocre, los bogies y equipos debajo del bastidor en negro y las inscripciones y numeraciones en amarillo. Luego de la nacionalización mantuvieron el techo en color ocre y la inscripción sobre el lateral fue cambiada por «General Mitre» agregando una línea amarilla por debajo y por encima de las ventanas. La inscripción, posteriormente, fue nuevamente cambiada por EFEA primero y por Ferrocarriles Argentinos después, siempre en amarillo intenso. La identificación también fue modificada, cambiando M.P (Motriz de Primera) y M.S. ( Motriz de Segunda) por M.U ( Motriz de Única Clase) y A.P. y A.S. por A.U. El techo fue repintado en plateado y se remplazaron las líneas amarillas por tres más delgadas de color plateado en el inferior de la carrocería.

Un eléctrico tipo C con la decoración típica de los trenes de origen japonés. Foto: Miguel A. Pignataro.

A fines de los ’70 algunos coches recibieron la decoración de los coches japoneses en rojo, amarillo y banda azul con cebrado amarillo y negro en el frente. En el año 1988, además, un coche recibió un esquema de ensayo con los lateral en color gris claro y una banda negra que ocupaba la superficie de la ventanillas laterales y con el logotipo de FA. Poco tiempo después otra unidad recibió una decoración similar pero reemplazando el color negro por bandas anaranjadas. Finalmente, luego de algún tiempo, todos ellos volvieron a la decoración tradicional en marrón y plateado.

En 1987, cuando la flota en servicio -reducida a 92 vehículos entre motrices y acoplados- acumulaba 56 años de exigida labor y la lógica recomendaba su reemplazo por unidades más modernas, Ferrocarriles Argentinos firmó un contrato con la empresa EMEPA de Chascomús por una cuestionable intervención que que actualizó su aspecto pero mantuvo prácticamente sin cambios su estructura eléctrica y mecánica (tema que, por su extensión, merecerá una nota aparte).

La última formación sin intervenir permaneció en servicio hasta mediados de 1991, convirtiéndose en un objeto de culto de aficionados autóctonos y foráneos que solían esperarlo en las estaciones para disfrutar de un auténtico viaje al pasado.

Una formación de eléctricos reformada por EMEPA y al lado la última sin reformar en Retiro, a mediados de 1991. Foto de Marcelo J. López.

1 Comentario

  1. Viajé en algunos de esos afectados a la línea Mitre, ramal Retiro-Mitre, me acuerdo su muy buena calidad de construcción, los encastres de los marcos de ventanas, etc. Para esa época, habían blancos y marrones. Como solía ir con la bicicleta, obviamente, me tocaba en el furgón (enorme, creo que era un coche completo o medio coche), cuyas puertas eran manuales, y se cerraban por inercia. Viejas épocas

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