Guía básica de ferromodelismo (primera parte)

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Muy probablemente el modelismo ferroviario sea uno de los hobbies que más se ha desarrollado a lo largo del siglo XX. La aparición de nuevas tecnologías y procesos de fabricación en las décadas del 70 y 80 contribuyó notablemente a reducir costos productivos permitiendo que un pasatiempo antes reservado a las clases acomodadas llegara ahora a miles de personas que descubrieron un apasionante universo lleno de posibilidades. Sin embargo, el desconocimiento de algunos aspectos propios de la actividad puede llevar a menudo a importantes pérdidas de tiempo (y dinero) con la consiguiente cuota de frustración. Por ello, para ayudar a quienes están pensando en dar sus primeros pasos en el ferromodelismo, armamos esta pequeña guía básica que propone clarificar los aspectos esenciales de una actividad que, bien desarrollada, nos asegurará valiosas horas de satisfacción.

Antes de empezar

Será de suma importancia, antes de aventurarnos a la adquisición de material rodante o dar los primeros pasos constructivos, destinar tiempo para observar, leer e interiorizarnos en los múltiples aspectos que comprende contar con nuestro propio ferrocarril modelo. No menos importante es la experiencia que debemos ir adquiriendo a lo largo de los pasos que sigamos: no podemos pretender que nuestro primer proyecto de tendido se asemeje a esas grandes maquetas que podemos ver en una exposición, revista o sitios web. Por este motivo cabe pensar en la posibilidad de realizar en primer lugar una maqueta simple, sin demasiadas pretensiones dónde podamos aprender las técnicas básicas, como la carpintería, la electricidad y/o electrónica, la decoración, etc.

La elección de la escala

El primer paso, previo a cualquier otro, será elegir la escala con la deseamos empezar. Usualmente esta decisión marcará el futuro de nuestra afición, si bien es cierto que en ocasiones encontramos aficionados que disponen de más de una maqueta para poder coleccionar modelos de distintas escalas. Pero casos poco comunes a parte, veamos qué información se necesita para la elección de la escala.

Como sabemos, todas las piezas que integran una maqueta son una réplica a escala del modelo original. Esta escala se calcula mediante el cociente de dos magnitudes: la medida del objeto real entre la medida del objeto reducido. De esta manera, obtenemos las diferentes y más habituales escalas utilizadas en modelismo ferroviario como son: 1:22.5, 1:32, 1:45, 1:65, 1:76, 1:87, 1:120, 1:160, 1:154 y 1:220.

Por otra parte, en el mundo del ferrocarril no todos los anchos de vía son iguales. El ancho de vía más utilizado es el internacional (1.435 mm) aunque, por ejemplo, en nuestro país se utiliza mayormente el ancho de 1.676mm y luego también los anchos más estrechos (vía métrica, vía estrecha, industrial, etc.). A los diferentes anchos de vía les denominamos trochas.

De lo antedicho podemos concluir que nuestro ferrocarril modelo debe combinar tanto escala como trocha. Así pues, una misma escala puede disponer de más de una trocha. En muchos países el ancho estándar de la red no corresponde con el ancho Internacional de 1435 mm. En el mundo del modelismo a escala se equiparan los dos anchos tomando como referente el ancho internacional.

La elección de la escala y la trocha estarán condicionadas por diferentes circunstancias:

Espacio disponible: Un motivo importante durante la elección de la escala es el espacio disponible para nuestra maqueta.

Tipo de instalación: También influirá mucho el tipo de maqueta que deseemos reproducir. Si tenemos, por ejemplo, 1×3 metros de superficie y deseamos reproducir una gran estación terminal, es evidente que con escalas mayores que la escala N será imposible.

Posibilidades económicas: Es importante sospesar nuestra economía. Las escalas más usuales (HO y N) serán más asequibles puesto que la producción es mayor.

Nivel de detalle de los modelos: Está claro que la escala más pequeña del mercado (la escala Z) no contará el nivel de detalle ni el realismo que una locomotora escala II realizada en latón y que funciona con vapor real. Por ello, a la hora de elegir la escala, debemos tener en claro que grado de detalle queremos para nuestros modelos.

Otro aspecto no menos importante es la cantidad de material que ofrece el mercado para cada escala. Actualmente, la escala reina es la HO, con una producción de material muy abundante y superior a las demás, tanto en modelos de material rodante como en material de decoración. Le sigue la escala N que poco a poco va ganando y luego, de lejos, las siguen las escalas menos comunes y más exclusivas, como la Z, la 0, etc. [Ir a la segunda parte]

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