Guía básica de ferromodelismo (séptima parte)

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Foto: Asociación Ferromodelistas Nacionales (AFENA)

El espacio disponible en nuestra casa (o donde vayamos a montar la maqueta), la escala y finalmente el tema que deseamos reproducir están estrechamente relacionados y serán determinantes para arribar a una experiencia satisfactoria. Debemos saber que, por caso, no podremos reproducir estaciones de gran envergadura en escala H0 en un espacio de 1,20 x 2,40 metros (en adelante utilizaremos estas dimensiones para referirnos a una maqueta pequeña pero operativa, con un circuito de vías donde un tren pueda circular continuamente). En esta misma escala, la reproducción de un coche Materfer de trocha ancha tiene una longitud de 29,5 cm, por lo que un tren de cuatro coches mas locomotora ocupará nada menos que 1,30 metros de largo. Queda claro, entonces, que ni siquiera en el caso de disponer de una habitación sólo para nuestro tendido podremos reproducir, en su verdadera dimensión, una estación que se ajuste en sus proporciones exactas a la realidad.

Foto: Asociación Modular de Ferromodelismo

Construir una maqueta supone entonces aceptar ciertas concesiones en lo que respecta a extensión de vías y andenes, ubicación y tamaño de edificaciones y, principalmente, radios de curvas: ni siquiera la curva más cerrada de un ferrocarril real se puede representar en una maqueta (salvo, quizás, en escala Z). El radio mínimo utilizado en la vida real es de alrededor de 200 metros; radios menores a éstos sólo pueden encontrarse en desvíos particulares o en redes tranviarias. Estos 200 metros de la vida real representarían en H0 nada menos que 2,30 metros, de aplicación impracticable en una maqueta. En esta escala, el radio mínimo de curva existente es de 36 cm (o 20 cm en escala N), muy por debajo de lo óptimo y de utilización recomendable sólo en caso de extrema necesidad. La utilización de curvas de radio reducido en vía principal no sólo resulta inapropiada por cuestiones operativas sino también estéticas, tanto más cuanto mayor sea el largo de los vehículos que correrán por ellas.

Si se adopta un diseño demasiado simétrico para las curvas el resultado es poco verosímil, asemejándose a un circuito de juguete. Por el contrario, si el trazado cuenta con un arco de enlace, el resultado estético es mucho mejor y facilitará notablemente la circulación de los trenes

Por el mismo motivo, en caso de doble vía, la distancia entre éstas será necesariamente mayor cuanto menor sea el radio de curva, evitando así ocasionales roces (o colisiones) entre convoyes que circulen en sentidos opuestos. En cualquier caso, una opción conveniente es utilizar vías flexibles para formar las curvas y darles así el radio deseado, sin obligación de ceñirnos a una medida comercial. Para ello existen plantillas que facilitan el correcto montaje y alineación. Sin embargo, recordemos, no es aconsejable montar curvas con radios menores a 35 cm en escala N y 50 cm en H0, procurando siempre la utilización de arcos de transición y tramos rectos en curvas de doble sentido. Los primeros tienen por objetivo evitar movimientos bruscos en las formaciones que ingresan a una curva, motivo frecuente de descarrilamientos sin motivo aparente. Los segundos, por su parte, se interponen entre dos curvas de sentido contrario (o en S) con idéntico fin que los anteriores. [Continuará…]

Las plantillas facilitan el montaje en curva de las vías flexibles y permiten ceñirse a los radios comerciales

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