Las universales que no llegaron al San Martin

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Escribir sobre las General Electric U-13C de trocha ancha nos remite inequívocamente al Ferrocarril General Roca. Y no es para menos: durante más de veinte años su silueta menuda y bochinchera fue una presencia cotidiana en los exigidos servicios locales al sur de la Ciudad de Buenos Aires. Las fotos que testimonian sus primeros años de servicio nos muestran un llamativo contraste entre su colorida figura y la chatura cromática que ofrecía por aquellos años el paisaje ferroviario vernáculo.  El ojo atento, sin embargo, pronto notará que su decoración poco tenía que ver con la que el Roca aplicaba entonces a sus locomotoras diesel (rojo oscuro y amarillo separados por una delgada línea blanca y techo plateado) siendo en cambio idéntico el que lucían sus hermanas mayores (U-18C) del Ferrocarril San Martin en rojo claro, amarillo y techo gris perla. ¿Coincidencia? ¿Casualidad? Veamos.

La decoración de la línea Roca para sus locomotoras diesel: rojo y amarillo separados por una delgada línea blanca y techo color plateado.

Creada en 1956, la Empresa de Ferrocarriles del Estado Argentino (E.F.E.A.) tuvo como uno de sus primeros objetivos avanzar en la modernización del sistema ferroviario, profundizando la política de compra de locomotoras diesel que se había iniciado en años anteriores.

Uno de estos contratos involucró a la firma norteamericana General Electric y contemplaba la provisión de 70 locomotoras de 1300 HP (modelo U-13C) para la línea San Martin, que ya contaba con varias unidades del modelo U-18 lo que permitiría unificar el stock de repuestos y programas de mantenimiento.  El Roca, por su parte, confiado en que pronto recibiría una importante cantidad de GAIAs «chicas» descuidó (¿o abandonó?) el mantenimiento de las veteranas «35» clase 8E del ex Ferrocarril del Sud con resultado previsible: antes que las GAIA terminaran de fabricarse la tracción del Roca había entrado en una aguda crisis que obligó a cambiar con urgencia los planes. Así se decidió que las 45 U-13C que General Electric tenía casi listas se asignaran inmediatamente a éste, destinando las 25 restantes al Urquiza. Para compensar al San Martín (que de pronto había perdido 70 locomotoras antes de ponerlas en servicio) se cursó una nueva orden por esa cantidad a la firma ALCo que, imposibilitada de cumplir con los plazos solicitados, la derivó a su vez a su subsidiaria canadiense (la Montreal Locomotive Works) dando así origen a las MLW RSD-35 que arribarían a nuestro país en 1963.
[Un especial agradecimiento al Sr. Miguel A. Pignataro por su inestimable contribución para la confección de este artículo].

Para compensar la pérdida de las U-13 el San Martin recibió 35 locomotoras construidas por Monteal Locomotives Works, subsidiaria canadiense de Alco Products.

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