Fotogalería: la maqueta que se convirtió en leyenda

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En tiempos fundacionales del ferromodelismo nacional, cuando la representación de escenas que reflejaran paisajes y formaciones autóctonas requería altas dosis de audacia, creatividad y destreza manual, un joven ferromodelista demostró que no hay empresas imposibles cuando el ingenio y la planificación van de la mano.

Fue durante su luna de miel que Pablo Jäckel, su autor, tomó contacto con el el ramal de trocha económica que une la localidad rionegrina de Ing. Jacobacci con la ciudad de Esquel en el valle 16 de Octubre (Chubut) y enseguida descubrió el enorme potencial que la operación de esta línea -y su vinculación con la la trocha ancha- ofrecía para ser reproducida en escala. De vuelta en Buenos Aires la inquietud se convirtió en proyecto, y la reproducción satisfactoria de una Henschel 2-8-2 a partir de una Atlas Rivarossi de escala N más algunas vías y desvíos de trocha mixta (resueltos por los hermanos Alfredo y Andrés Kerkove, reconocidos ferromodelistas de la época) demostraron la factibilidad del proyecto y en mayo de 1978 comenzaron las tareas que, casi ocho años después, darían por resultado en una obra de excepción reconocida mundialmente.

El diagrama de vías sintetizaba maravillosamente la esencia del ramal poniendo el énfasis en vinculación de ambos sistemas. La trocha ancha partía de un lazo de retomo oculto (que podía representar Buenos Aires, Bahía Blanca o San Antonio Oeste, según la conveniencia) para aparecer en el paisaje de meseta patagónica y mediante una curva y subida llegaba a la playa de Ing. Jacobacci, que reproducía todos los puntos de in-terés del .prototipo respetando su ubicación y disposición como ser la estación de pasajeros, galpón de locomotoras, galpón de carga del ferrocarril y particular, brete para carga de hacienda, triángulo, etc. Siguiendo hacia el Oeste, la vía continuaba un trecho en forma combinada con la de trocha económica hasta el empalme (km 648) para luego perderse tras un corte en el paisaje, penetrando en otro lazo de retomo oculto con un pasavía que simulaba ser San Carlos de Bariloche.

El ramal de trocha angosta (9 mm en escala) nacía en la reproducción de la estación Ing. Jacobacci respetando las disposiciones de vías, estructuras y edificaciones, tanto en cantidad como en orientación y ubicación incluyendo el galpón de locomotoras de tres vías, la mesa giratoria, el acceso al tinglado de trasbordo de carga entre ambas trochas, un puente grúa para trasbordo de cargas, vías a desnivel para igualar las alturas de los pisos en vagones de carga de ambas trochas, la vía elevada que permite a la trochita cargar material rodante en vagones de trocha ancha y del otro lado de la playa de trocha ancha, las vías para la estación de pasajeros y el acceso al brete, que se hacía por medio de vía triple usando la vía primera de trocha ancha. Aquí empalmaba también un lazo de retorno oculto auxiliar, muy útil para hacer andar un tren de la trocha económica de lazo a lazo sin obligar a realizar todas las maniobras de inversión necesarias de seguir la diagrama del prototipo.


Ya hacia el Oeste, las vías de la trochita empalmaban con la vía ancha hasta el empalme donde, tras un giro al sur, se ascendía hasta la estación Ojo de Agua, la que es un simple punto para el cruce de trenes y para reaprovisionamiento de agua de los tender. Como en el prototipo, este lugar representa la cota más alta. A partir de esta estación el recorrido sigue por terreno quebrado y típico de la meseta patagónica, para llegar a Cerro Mesa. Esta última hemos reproducía todo lo concerniente al Ferrocarril, en forma casi total en cuanto a estructuras, edificaciones y vías. También se reprodujo aquí el pequeño pueblo de Río Chico, con su calle principal cruzada por uno de las extremos del triángulo que servía para invertir el sentido de marcha de las locomotoras. Tanto el pequeño galpón de locomotoras de dos vías como la simple estación de pasajeros eran estructuras ideales para llevara escala. Luego de faldear las montañas, la vía cruzaba el río por un gran puente metálico (Kibri) para finalmente internarse en el único túnel de la línea, que servía para disimular otro lazo de retorno oculto (Esquel) que disponía también de un pasavía. De lo descrito hasta aquí se desprende que los trenes en ambas trochas corrían de lazo a lazo, brindando un realimso más difícil de lograr en los clásicos óvalos, donde los trenes giran siempre en el mismo sentido, máxime al usar los pasavías ocultos para hacer cruces o guardar trenes. Para el caso de la trochita esto se cumplía siempre en Esquel, mientras el lazo en Jacobacci solo se usaba en los casos de visitas o pruebas de material, dado que en la operación normal entran los trenes a playa, tanto de carga como de pasajeros y son necesarias todas las maniobras que se realizan en el prototipo, desde el armado al desarmado de trenes, cambio de locomotoras, inversión, vías, mesa giratoria, etc.

Tal como señalamos, la maqueta de Pablo Jäckel adquirió gran notoriedad convirtiéndose en un faro para muchos otros proyectos de ferromodelismo vernáculo. Sin embargo, la mudanza de su autor a la provincia de San Luis en los años ’80 (donde dio forma a otra espectacular obra: el ferrocarril Piedra Baya, de la que hablaremos en otra oportunidad) obligó a su completo desarme, convirtiéndose desde entonces en una suerte de leyenda de la que sobreviven elogiosos recuerdo de quienes la conocieron y un puñado de imágenes digitalizadas por Jorge Pelayes para el blog Amigos del Ferrocarril en Córdoba y reunimos en la siguiente fotogalería.

Fuente: Revista Ferromanía (ediciones Nro. 26 y 27).

Apasionado por la historia ferroviaria y su divulgación, durante los últimos veinte años participó en la producción de diversas iniciativas editoriales temáticas. En la actualidad dirige el sitio Portal de Trenes, es miembro activo de la Asociación Amigos del Tranvía y fundador del Círculo Ferromodelista Sud.

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