Las versátiles General Motors GT-22 (primera parte)

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La formulación del denominado “Plan de Mediano Plazo” en el año 1970 (resultado de un extenso estudio llevado a cabo por el Banco Mundial durante los dos años anteriores) contemplaba –entre otros aspectos- la modernización del parque rodante  y la definitiva eliminación de la tracción a vapor de nuestros ferrocarriles. En este marco la flamante Ferrocarriles Argentinos acuerda con la casa americana General Motors Interamerica Corp. la provisión de 250 locomotoras modelos G-22 y GT-22 para las trochas ancha (modelo CW) y métrica (modelo CU). En 1984, mediante otra orden de compra, esta cantidad es aumentada en 44 locomotoras adicionales alcanzando una cifra cercana a las 300 unidades. El acuerdo contemplaba, además, la participación de la industria nacional en su fabricación, resultando 80 locomotoras construidas en Estados Unidos en 1972 (20 del modelo GT-22CU y 20 G-22CU para la trocha métrica, 25 GT-22CW para la línea Roca y 15 del mismo modelos para la línea Mitre) y las restantes en nuestro país.

Las primeras 20 GT-22CU americanas arribaron en julio de 1972 y dos meses después las 40 del modelo CW para la trocha ancha, mientras avanzaba la producción nacional en los Astilleros Argentinos Rio de la Plata (ASTARSA) que tuvo a cargo la fabricación de bastidores, tanques de combustible y arire comprimido, equipamiento de bogies y carrocería, montaje final y pintura. La provisión de componentes estuvo a cargo de las empresas SIAM Di Tella Ltda. (generadores principales, auxiliares y motores de tracción), Acería Bragado (bogies fundidos bajo licencia Rockwell y enganches automáticos para los modelos de trocha métrica), Rumifer (carrocería), SIEMENS (Gabinetes eléctricos), ATMA (baterías de acumuladores), etc. La producción se desarrolló entre los años 1978 y 1989, saliendo de la planta de San Fernando un total de 158 unidades del modelo que nos ocupa en esta nota.

Ambos modelos mencionados (G-22 y GT-22) son similares en su concepción constructiva, compartiendo una importante cantidad de piezas. El motor diesel también es el mismo, aunque en el caso de las GT-22 se incluye un turbosobrealimentador lo que incrementa notablemente la potencia entregada. Entre otros detalles menores (además de las lógicas relacionadas a la trocha y aparatos de choque y tracción), las dos variantes del modelo aquí tratado (CU y CW) se diferencian principalmente por contar las primeras con freno electrodinámico (o resotático) además de freno de aire comprimido para la locomotora y el tren.

Las locomotoras de trocha métrica fueron destinadas principalmente a las líneas de montaña, destacándose en el ramal C-14 (conocido como “tren de las nubes”) donde se destacaron merced a su elevada potencia y eficiente frenado. Las de trocha ancha, por su parte, fueron asignadas a la corrida de trenes de carga y pasajeros, especialmente en la tracción de los expresos de larga distancia. En el Mitre la reparación estuvo a cargo de los talleres Pérez (Rosario), teniendo por base San Martin (Bs. As.), DADER (Rosario), Tucumán, etc. En la línea Roca su reparación estuvo a cargo de los talleres Remedios de Escalada y Spurr, teniendo por base el depósito Escalada e Ing. White, entre otros. (Continuará)

Apasionado por la historia ferroviaria y su divulgación, durante los últimos veinte años participó en la producción de diversas iniciativas editoriales temáticas. En la actualidad dirige el sitio Portal de Trenes, es miembro activo de la Asociación Amigos del Tranvía y fundador del Círculo Ferromodelista Sud.

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