Los eléctricos Japoneses del Urquiza

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Tras la nacionalización de los ferrocarriles en la década de 1940 las líneas de trocha media  pasaron a integrar el flamante Ferrocarril Nacional General Urquiza, cuya sección local electrificada entre Chacarita y Campo de Mayo era servida entonces por tranvías incorporados a principios de Siglo. Para paliar esta situación, la nueva administración adquirió varias series de tranvías de segunda mano a los Estados Unidos que, aunque con aceptable actuación, acumulaban ya varias décadas de uso intensivo y pronto resultaron insuficientes para una demanda en constante aumento.

Por tal motivo a mediados de la década de 1960 Ferrocarriles Argentinos licitó con el consorcio Marubeni la provisión de 128 vehículos cuya fabricación contaría con la participación de la industria nacional. La modernización contemplaba, además, la prolongación del ramal hasta la ruta 202 (General Lemos) y la duplicación de la vía desde Ejército de los Andes, la renovación de cables de alimentación y  tercer riel, el reemplazo de las subestaciones de transformación y el mejoramiento de paradas y estaciones clausurando algunas de ellas.  También fue modificado parte del tendido de la estación Federico Lacroze para permitir la entrada de dos vías provenientes de la vía principal al túnel de la línea B de subterráneos contemplando la corrida de trenes directos entre Leandro N. Alem y Campo de Mayo aprovechando la afinidad de trocha y gálibo de ambos sistemas. La obra se completaría además con la construcción de un nuevo depósito y taller en cercanías de la estación Pereyra.

El aspecto exterior de los nuevos coches era similar al de los trenes de origen japonés incorporados desde fines de los años ’50 a los ferrocarriles Sarmiento y Mitre, aunque de longitud algo inferior y diferente disposición del equipamiento eléctrico. Se trata de unidades múltiples integradas por dos coches motrices  acoplados en forma semi permanente,uno de los cuales (identificado como M) contiene los aparatos eléctricos principales y elementos de tracción mientras que el otro (identificado como M’) está equipados con los aparatos auxiliares como el motogenerador y el compresor de aire.
Cada coche tiene un bogie motriz y otro portante, ambos de idéntica construcción, diferenciándose sólo por la presencia o ausencia de motores de tracción y patín colector de corriente. Son del tipo de viga oscilante con suspensión primaria constituida por resortes helicoidales y aisladores de caucho, mientras que los motores (modelo SE-199B) son de cuatro polos, corriente continua, devanado serie y con polos auxiliares de conmutación.

Cada juego lleva también un motogenerador modelo CLG-115, que suministra corriente continua para la iluminación y el equipo de control. El freno neumático es del tipo 26-ME de NABCO-Westighouse donde se combinan los frenos dinámico y electroneumático. El freno eléctrico reostático se aplica automáticamente combinado con el neumático a través de un dispositivo de aplicación del freno reostático, por la manipulación de la válvula de freno neumático.
La corriente para los motores de tracción es regulada por un sistema de control modelo PE-28A, que consta de control principal, interruptor de línea, resistencias principales, control maestro y dispositivo de aplicación del freno dinámico.

La puesta en servicio de los nuevos trenes significó una importante evolución tecnológica para la línea Urquiza, que prácticamente perdió entonces todo vestigio que remitiera a su origen tranviario equiparándose al resto de las líneas urbanas electrificadas. Si bien, como señalamos antes, el plan de modernización contemplaba su utilización en la línea B de subterráneos, por cuestiones técnicas y gremiales la experiencia no pasó mas allá de su etapa experimental y algunos servicios ocasionales a principios de la década de 1990.

Colores

Desde su puesta en servicio lucieron la decoración de norma para los coches de servicio local, con el medio cuerpo inferior en rojo bermellón y el medio cuerpo superior en amarillo crema, separados por una delgada franja azul, que conservaron prácticamente sin alteración (salvo una breve experiencia en los últimos tiempos de Ferrocarriles Argentinos, ver aquí) hasta la concesión del servicio a la empresa Metrovías, que le fue aplicando progresivamente sus diversas variantes decorativas.

 

Fuentes consutadas

  • Pignataro, M.A. Los nuevos coches japoneses en revista Ferroclub Oct./Nov. 1973.
Andrés J. Bilstein
Apasionado por la historia ferroviaria y su divulgación, participó en diversas iniciativas editoriales especializadas en las últimas dos décadas. Es miembro activo y colaborador de la Asociación Amigos del Tranvía y socio fundador del Círculo Ferromodelista Sud.

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