Rumbo al sud: crónica de un viaje soñado (capítulo 1)

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[Por Ariel Scolari] Un mensaje de audio era el disparador para hacer realidad un sueño. El gran Doro me lo estaba enviando para invitarme a que me sume a la expedición de apasionados ferroviarios que pensaban viajar a Viedma para allí tomar el Tren Patagónico con destino a Bariloche y regresar al día siguiente.

Este viaje nos había quedado pendiente en el 2015 con Marisa, que por cuestión de calendario y costo no lo habíamos podido realizar. Hoy el destino me daba una segunda  oportunidad para hacerlo.

Quedé en contestar al otro día. Organicé cuestiones laborales. Marisa me impulso a realizar el viaje y todo conspiró para que el mismo se haga realidad.

Al día siguiente le confirmé  al Doro que me sumaría a la expedición sureña y formaría parte del grupo que viajaba al sur.

Me encargaron realizar la gestión con la gente de Tren Patagónico así que realizamos las reservas de los 5 pasajes en Pullman ida y vuelta.  El trato dispensado por el personal de la empresa fue excelente. En todo momento mostraron una absoluta predisposición para que pudiésemos hacer el viaje con ellos.

Los 15 días restantes hasta el viaje los utilizaríamos para ultimar detalles.

Los 3 Jorges partirían de Capital, en el camino lo pasaban a buscar a Marcelo por Tandil y en última instancia harían lo propio conmigo, precisamente el mismo viernes 18 de mayo a las 12 horas.

En la semana me dediqué a dejar todo organizado para poder viajar tranquilo. La noche anterior puse algo de ropa en la mochila (Apenas estaríamos un día en el hospedaje) y lo más importante, grabador, libreta de anotaciones, itinerario actualizado con los horarios de las pasadas por todas las estaciones y cámaras (Filmadora y de fotos) Baterías cargadas al límite y memorias completamente vacías  (Seguro el viaje brindaría suficientes motivos para “disparar”)

El jueves 17 a la noche traté de descansar lo mejor posible porque sabía que el día venidero sería por demás largo y aprovechable…

En la mañana del 18, los 4 viajeros me fueron enviando mensajes para informarme por donde estaban y  a qué hora llegarían. Lo hicieron a las 12.15 hs (Con apenas 15 minutos de retraso con lo planeado).

Casi de inmediato pusimos rumbo a Viedma. El cielo plomizo y amenazante comenzó a dar señales de lluvia (Más allá que el Doro basado en su GPS y estación meteorológica se empeñase en decir que eso no sucedería).

A medida que avanzábamos por la Ruta 3 sur, las gotas comenzaron a caer con mayor frecuencia, llegando a lugares donde la ruta estaba completamente mojada (Señal de algún aguacero reciente)

Doro: –“Tranquilos que no va a llover. La presión atmosférica está muy alta…

Confieso que a todos nos costaba creer en este pronóstico.

La parada para comer algo sería Pedro Luro, lugar al que arribamos bajo una importante lluvia.

Una parada de 40 minutos y una buena comida. Obviamente la charla era netamente ferroviaria, hablando del viaje a Bariloche y ellos comparando con los realizados en el Arrayanes o en el Lagos del Sur en épocas de FA.

Continuamos la marcha para arribar a Viedma a las 16.15 horas (Con el tiempo suficiente para que nos emitan los pasajes y tener un tiempo para recorrer las instalaciones de Viedma y hablar con su personal).

La lluvia no nos daba descanso, razón por la cual nos mojamos bastante para obtener las fotos de la partida.

15 minutos antes de la hora indicada abordamos nuestro Pullman Hitachi y nos acomodamos de acuerdo a nuestros asientos asignados en el pasaje de cada uno de nosotros. La calefacción generaba un hermoso ambiente y la comodidad de los asientos invitaban a un viaje de 18 horas de duración.

Con riguroso horario Néstor Rivero (Jefe de estación Viedma) tocaba las campanas indicando que el tren se encontraba despachado y listo para salir.

El guarda Rivero, handie en mano y  parado en la plataforma del Pullman le daba la orden al personal de conducción. Partiríamos en primera instancia hasta  San Antonio.

Los dos bocinazos de la 9070 rompieron la calma de la estación y la zona. Casi sin darnos cuenta, poco a poco la formación se ponía en marcha. Con ella viajaban 5 apasionados ferroviarios, que nos habíamos acercado al Sur con el único objetivo de viajar en tren, en el último tren como en  tiempos de FA. [Seguir leyendo].

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