Un profesor, la patagonia y su tren

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Con dirección de Fernando Ayala y guión de Abel Santa Cruz, el 31 de julio de 1969 se estrenaba en nuestro país El profesor hippie, film en tono de comedia musical que relataba las desventuras del profesor Horacio “Tito” Montesano (interpretado por el inolvidable Luis Sandrini), un docente cincuentón de ideas renovadoras que enseña a los alumnos a rebelarse contra las injusticias y romper la rigidez de un sistema conservador. Por supuesto esa actitud le reportará no pocos problemas, y un malentendido mayúsculo sumado a la organización de un festival sin autorización terminarán en un traslado compulsivo a la patagonia como media disciplinaria.

El 3 de septiembre del año siguiente se estrenaría la segunda entrega de la saga (esta vez con guión del genial Augusto Giustozzi, más conocido por su apodo Gius) que retomaría la historia en el mismo punto donde terminó la anterior, con el profesor Montesano abordando el tren en Plaza Constitución para iniciar su derrotero patagónico. Y aquí comienza lo interesante para nosotros ya que los primeros minutos del film transcurren a bordo del legendario tren Los arrayanes, exhibiendo sus principales características: modernos coches pullman con aire acondicionado, servicio de comedor y la frutilla del postre: un modernísimo coche cine proyectando lo último de la filmografía nacional. Como si con ello no tuviéramos suficiente los aficionados al riel, el profesor termina su periplo abordando en Ingeniero Jacobacci el servicio a vapor conocido como La Trochita, destacando su insustituible función social en la estepa patagónica.

Las tomas externas durante los cuatro minutos y medio que dura la presentación nos revelan la composición clásica del icónico servicio: en primer lugar, detrás de la locomotora titular (una Cockerill Ougree de 1959) se adivina el coche O.270, un Birmingham ex Central Argentino que servía como coche de servicio al personal del tren, dos dormitorios con aire acondicionado Materfer seguido de un Restaurante holandés Werkspoor, dos coches semi-pullman Hitachi y por último el coche cine A.1. (PAC606) luciendo su particular decoración arrayán.

Perlita

El tren que aborda el profesor Montesano al final de El profesor hippie (coincidente con el que se observa en los primeros minutos de El profesor patagónico) no es el “Arrayanes”, e incluso podemos notar un error cinematográfico sólo observable por el ojo atento. Resulta que, según se muestra al final la primera entrega de la saga, el protagonista aborda un coche de madera (posiblemente un R7 ex Ferrocarril del Sud) y avanza por los camarotes buscando el que le corresponde según su pasaje. Una vez en éste, escucha alboroto en el andén y se asoma a la ventanilla para comprobar emocionado que su alumnado lo despide entonando la emotiva canción que identifica al film. Sin embargo, en los primeros minutos de El profesor patagónico vemos como Tito ingresa a un Pullman Hitachi y encuentra allí el asiento asignado. Luego, como comprobaremos en las tomas que muestran el paso raudo del tren en el agreste paisaje del sur, la formación del Arrayanes no llevaba coches de madera lo que nos hace suponer que aquellas primeras escenas pudieron haber sido rodadas con la formación del Lagos del Sur.

Por supuesto esta licencia cinematográfica no desmerece en absoluto el valor documental del film, que en sus primeros catorce minutos nos invita a retroceder en el tiempo para disfrutar de un viaje de placer en uno de los máximos emblemas de nuestros servicios ferroviarios. ¿Viajamos juntos?

Apasionado por la historia ferroviaria y su divulgación, durante los últimos veinte años participó en la producción de diversas iniciativas editoriales temáticas. En la actualidad dirige el sitio Portal de Trenes, es miembro activo de la Asociación Amigos del Tranvía y fundador del Círculo Ferromodelista Sud.

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