Trenes «Push pull» en Argentina (tercera parte)

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Para la misma época que el San Martin realizaba las primeras pruebas del sistema (tema que desarrollamos en la segunda parte de esta serie), el Roca hacía lo propio adaptando una cabina a un antiguo coche eléctrico del Ferrocarril Mitre (ex FCCA) al que se le adecuó su sala de conducir para ubicar en el centro elementos de mando extraídos de una locomotora Cockerill Ougree. La heterogénea formación tuvo al frente (o atrás, según el sentido) a la General Electric U-13C Nro. 6042, recordada por aficionados y conductores de la época por ser una unidad «de laboratorio». La misma no fue sólo la primera máquina del roca en circular en Push-Pull sino que además se probaba en ella el rendimiento de gas-oil modificado por el laboratorio de Remedios de Escalada. Incluso durante su receso del servicio se la apartaba del resto, estacionándola cerca del sector de la zona del hoy edificio de control de tráfico de la calle Paracas.

Una variopinta formación con la cabina 14 al frente toma con seguridad la curva de Turdera. Foto de Marcelo Arcas.

Entre 1978 y 1979 Materfer construye 34 coches cabina, entre otras particularidades que los distinguían de las series anteriores, estaban equipados con los modernos boguies Fiat III sin colizas, de mejores prestaciones que los utilizados hasta entonces. Con capacidad para 96 pasajeros, fueron destinados al Roca que los identificó con la sigla UC. y los numeró 3778 a 3811.

Detalle del pupitre de comando de la cabinas push-pull del Roca [Clic para ampliar]
El armado de las cabinas y el adaptado de los coches convencionales se llevó a cabo en los talleres de Remedios de Escalada y en las firmas Scipioni y Bertrán, donde se las equipó con elementos de comando como por ejemplo el tablero, el pedal de hombre muerto, relojes y velocímetro. Curiosamente este último no era un reloj analógico convencional, sino un innovador dispositivo electrónico horizontal que iba encendiendo progresivamente un conjunto de leds conforme aumentaba la velocidad. Los elementos de marcha y freno provenían de locomotoras GAIA, Cockerill, Baldwin y hasta GE U-18c radiadas del servicio. Asimismo se les completó el miriñaque y se les agregaron las luces reglamentarias y de posición, de potencia, bocinas, vidrios y espejos retrovisores.

Dos formaciones push pull detenidas en playa 13 (Temperley) aguardando entrar en servicio. Foto de Marcelo Arcas.

Entre 1980 y 1981 fueron creados en Remedios de Escalada siete nuevos coches cabina a partir de los furgones serie IUF-3, cuya disposición interna facilitaba la reforma. En estas  unidades se clausuró en baño y se ubicó una cabina de conducción en el espacio del furgón. También se desplazó el farol de cola hacia el frente, los paragolpes fueron adaptados y se les colocó un miriñaque.

Primer furgón convertido en coche cabina en Remedios de Escalada [Clic para ampliar].
El primer F.U. reformado en escalada se caracterizó por haber sido armado con lo que se tenía «a la mano» por lo que resultó muy diferente en detalles a las cabinas construidas después sobre la base de coches mixtos. Por citar algunas diferencias, las luces reglamentarias eran redondas y de solo un foco, las persianas eran de coches holandeses y la puerta del fuelle ubicada en el centro de la cabina, correspondía a las puertas exteriores de los vestíbulos y para agregar, la luz de cola permaneció en su lugar original sin ser trasladada hacia el frente.

Las locomotoras titulares para este servicio (adaptadas en sus frenos y parte eléctrica) fueron las General Electric U-13C y General Motors G12-W, con excepción de la 6575. Mientras que a las primeras se les colocó el terminal para la conexión del sistema Push Pull en ambos extremos (aunque sólo era operativo el ubicado en el lado capó corto) en las G-12W sólo se instaló en el extremo capó largo. [Leer la cuarta parte]

Un furgón convertido en coche cabina 57 al frente de una formación en Plaza Constitución. Foto de Alejandro D. Moscaro.

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